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Castillo de San Miguel

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De entre los principales monumentos históricos de la ciudad destaca la silueta, en posición de privilegiada defensa, de la fortaleza o castillo de San Miguel.

Hasta llegar a su estado ruinoso actual, la fortaleza fue modelada por los diversos pueblos que perpetuaron su paso cultural por este estratégico lugar, dejándonos la huella de sus restos arquitectónicos y materiales que han permitido un ambicioso proyecto de investigación en el que se incluyen las acciones de excavación arqueológica, restauración y estudio histórico.

Antecedentes históricos

La fortaleza pudo ser construida en época púnica (fenicio reciente), pero hasta el momento actual no se han hallado estructuras de dicha cultura, aunque sí fragmentos cerámicos.

En el estado de la investigación arqueológica se puede afirmar que fue fortaleza romana, destacando los siguientes restos que lo confirman: restos de muralla y puerta en la fachada de poniente. También se han hallado dos cisternas y una pequeña necrópolis del Bajo Imperio en el interior del recinto y restos de habitaciones junto a la muralla medieval en la fachada de levante.

La fortaleza a lo largo de su período árabe se va a ver envuelta en una serie de acontecimientos que geógrafos y especialmente historiadores árabes narrarán.

La entrada de Abderramán I, la revuelta de Omar ben Hafsún, los diversos sucesos en el Reino de Taifas de Granada, la entrada de almorávides y almohades, y muy especialmente el reino nazarí de Granada, producirán importantes hechos en los que la ciudad de Almuñécar y su fortaleza tomarán parte activa.

La fortaleza en época nazarí, además de servir de palacio de recreo de los sultanes granadinos, será famosa por su cárcel o mazmorra en la que fueron encarcelados algunos sultanes destronados, ministros caídos en desgracia o jefes militares cuya influencia inspiraba temor.

Finalmente la fortaleza será entregada por el caid Ibn al-Hay a los Reyes Católicos en diciembre de 1489 tras una capitulación.

Después de la entrega será fortaleza cristiana, recibiendo el nombre del santo patrón de la ciudad, realizándose una serie de restauraciones y remodelaciones, siendo la principal, en época de Carlos V, en la que amplía el castillo con la construcción del foso y puente levadizo, así como la fachada de entrada con cuatro torreones circulares.

En 1908, durante la Guerra de la Independencia, estuvo en manos de los franceses y fue bombardeado por la flota inglesa, quedando en estado ruinoso y prácticamente sin interés defensivo, por lo que en 1834 se convierte en cementerio de la ciudad, uso que ha perdurado hasta fecha reciente.

Aunque el Castillo de San Miguel se encuentra en un periodo de investigación histórico arqueológica y de restauración,  se pueden observar suficientes restos que permiten obtener una visión global de su azaroso pasado.

Se accede a éste por la fachada Norte que presenta cuatro torreones circulares, obra de época de Carlos V, llegándose a la puerta principal por el puente de dos ojos. En el lugar del más cercano a la puerta, originariamente se hallaba el puente levadizo. El segundo ocupa la posición de la barbacana defensiva, habiéndose documentado desde la base visible hasta el fondo del foso, antes de que se colocara el empedrado actual, un muro de piedra del grosor del puente, con una profundidad de tres metros con sesenta centímetros.

En la pared Sur de este ojo de puente se halla una puerta, que tras un pequeño rellano, una escalinata desciende en dirección a la roca en que se sustenta el castillo, momento en que se bifurcan dos pasadizos que nos indican el lugar por donde la guardia de la fortaleza salía en dirección a la barbacana para sorprende por la espalda a los enemigos que forzaran entrar en él.

Pasada la puerta principal nos encontramos frente a lo que muy posiblemente fue la torre del homenaje, donde solía residir el caíd, que presumiblemente es de época nazarí, presentando remodelaciones posteriores.

A ambos lados de la torre quedan visibles restos de los muros defensivos que convergen en ella.

Girando a la izquierda se continúa la visita por una especie de corredor entre el muro antiguo, que presenta restos de una puerta con dos pavimentos correspondientes a momentos distintos, y el muro de época de Carlos V, finalizando éste en una torre circular adosada sobre otra torre cuadrangular realizada con técnica de tapial, que puede pertenecer a uno de los primeros momentos árabes.

De esta torre parte un muro también de tapial en dirección Norte-Sur, fachada de levante, que dado su presumible mal estado de conservación fue forrado exteriormente de piedra, así como suplementado en piedra en la parte superior.

Continuando hacia la fachada Sur hallamos una rampa que conduce a una zona donde se ubicaba la batería de cañones. Actualmente se observan restos árabes en tapial de verdadero interés y que se encuentran interrumpidos por un muro de época de Carlos V que delimita la zona de batería.

El interior del castillo no presenta en la actualidad una superficie plana, tal como debería corresponder al concepto que se tiene de una plaza de armas.

El centro lo ocupa una prominencia del originario cerro, circundado de restos de muros de dependencias árabes.

Destaca en él un pabellón de estilo neoclásico, sin conexión aparente con las estructuras del castillo y que pudo ser realizado en el siglo XVIII para agasajar a un alto personaje del reino y que en la actualidad se dedica a Museo de la Ciudad. Frente al edificio se halla la boca de un gran aljibe.

Cercana del aljibe, y en dirección Oeste, se encuentra la famosa mazmorra, tan citada en fuentes árabes y cristianas, excavada en la roca, de 7m. de profundidad.

Sobre la parte superior del cerro se encuentran los restos de una casa palacio de época nazarí de verdadero interés. Centra la planta del edificio una alberca rectangular que estuvo jalonada en sus lados más largos por dos arriates para jardinería baja. Las habitaciones se distribuyen circundándole. En dirección suroeste se encuentran las dependencias del baño, para el que se elevaba el agua por medio de una posible noria, cuyos restos aparecen al Sur.

Bajo los restos de la casa palacio, las excavaciones han documentado estructuras romanas, como pueden ser muros, pavimentos, una cisterna y una pequeña necrópolis del Bajo Imperio.

La fachada Oeste presenta restos de una puerta y muralla romana, apareciendo detrás de ambas, sendas piletas o pequeñas cisternas. Tras restos de un paño de muralla que pudo ser restaurado en época de Carlos III y pasada una torre cuadrangular, se encuentra una puerta de la fortaleza, posiblemente anterior a la época nazarí, que pone al castillo en comunicación con la coracha que se cierra en espolón, obra defensiva posiblemente realizada en los momentos de ampliación del castillo con la nueva fachada principal.

PRECIO

El precio incluye la visita al Museo Arqueológico Cueva Siete Palacios

INDIVIDUAL

Adultos: 2.35 €

Niños y pensionistas: 1.60 €

GRUPOS (mín.15 pax)

Adultos: 1.30 €

Niños y pensionistas: 0.80 €

Dirección y datos de contacto

Dirección

  Explanada del Castillo, s/n, 
 Almuñécar(Granada)

Telf: 650 027 584 / 607 86 54 66

Horario

Martes a Sábado de 10,30-13,30 y 17,00-19,30 horas/Domingo de 10,30 a 14,00 horas.

Datos de contacto

Correo electrónico: cultura@almunecar.info

 

Fecha última modificación: 17 de abril de 2013 a las 11:47


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